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Graciela Murias
Intercambiaron miradas
sordas,
estrechas,
ciegas.
Miradas con anteojeras,
limitadas,
burdas,
miopes,
astigmáticas.
Y no ven más allá
del puente barato
de sus lentes,
de su teoría tirada
de los pelos.
Una mirada sorda
no entiende la palabra
Se queda con el sonido
y sin el mensaje.
No bucea,
se ahoga en la orilla,
no se atreve,
no piensa.
...
Miradas que no alcanzan
el ala del pájaro pequeño,
que escapó veloz
con la idea en el pico.
Graciela Murias
Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina
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